LA HIPERTENSION

La American Heart Association (AHA) ha publicado recomendaciones actualiza- das para el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión resistente (RH), que reducen el umbral a <130/80 mm Hg.

La RH, que afecta a aproximadamente 12% a 15% de los individuos tratados por PA alta, se de ne como PA que permanece elevada por encima del objetivo de 130/80 mmHg a pesar del tratamiento simultáneo con tres agentes antihipertensivos de diferentes clases, en dosis máximas o máximamente toleradas, que co- múnmente incluyen un bloqueador del canal de calcio de acción prolongada, un bloqueador del sistema renina-angiotensina (IECA o ARA II), y un diurético y en la frecuencia de dosi cación apropiada.

Los fármacos antihipertensivos deben admi- nistrarse en dosis máximas o dosis máximas diarias toleradas. La RH también incluye a pa- cientes cuya PA alcanza valores objetivo con ≥4 medicamentos antihipertensivos. El diag- nóstico de RH requiere seguridad de adheren- cia a la medicación antihipertensiva y exclusión del “efecto de bata blanca” (PA en la o cina por encima del objetivo pero en meta fuera de con- sutorio). La importancia de la HR se destaca por el riesgo asociado de resultados adversos en comparación con no-RH.

Los afroamericanos, los hombres, los adultos mayores y las personas obesas se afectan con mayor frecuencia, y las personas con diabetes, enfermedad arterial periférica y apnea obstruc- tiva del sueño también corren un mayor riesgo.

Este artículo es un documento cientí co actua- lizado de la AHA sobre la detección, evaluación y gestión de la RH. Una vez que se con rma la adherencia a la medicación antihipertensiva y los registros de PA fuera de la o cina excluyen efecto de bata blanca, la evaluación incluye la identi cación de problemas contribuyentes de estilo de vida, la detección de drogas que inter- eren con efectividad de la medicación antihi- pertensiva, detección de hipertensión secunda- ria y evaluación de daño en órgano diana.

El manejo de la RH incluye la maximización de las intervenciones en el estilo de vida, el uso de diuréticos tipo tiazida de acción prolonga- da (clortalidona o indapamida), la adición de un antagonista del receptor mineralocorticoide (espironolactona o eplerenona), y, si la PA per- manece elevada, la adición gradual de medi- camentos antihipertensivos con mecanismos de acción complementarios para bajar la PA. Si PA permanece aun sin control, se recomienda la derivación a un especialista en hipertensión .

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